domingo, 10 de julio de 2011

El comienzo de un nuevo fin

Otro blog...y como es de esperar se quedará abandonado con esta entrada solamente, a lo mejor puede que un par más, pero no tengo nada mejor que hacer y así puedo aprovechar y "exponer" un par de cosillas que tengo por ahí perdidas.

En primer lugar la "cita célebre" del día, viene de la mano de Kurt Vonnegut. El caso es que decidido a "presenciar" conversaciones en inglés sin salir de casa me decidí a comprarme un libro 100% en inglés, en este caso le tocó a "Generation A" de Douglas Coupland (uno de mis autores favoritos) hacía tiempo que tenia ganas de conseguirlo y no lo había encontrado en castellano...así que...
Que conste que he intentado vehementemente traducir dicha "cita" al castellano pero no encuentro palabras con las que expresar tan "emocionalmente" tanta "rabia positiva" como la que desprenden en la versión inglesa...qué más queréis, al fin y al cabo soy de ciencias ¿no?.

"Now you young twerps want a new name for your generation? Probably not, you just want jobs, rigth? Well, the media do us all such tremendous favors when they call you Generation X, rigth? Two clicks from the very end of the alphabet. I hereby declare you Generation A, as much at the beginning of a series of astonishing triumphs and failures as Adam and Eve were so long ago"

Kurt Vonnegut (Syracuse University - May 8, 1994)


No creo que haga falta decir nada sobre ello...

En otro orden de cosas, un poco de música:



Y finalmente, el ladrillazo de la primera entrada concluye con un texto propio de hace un par de años ya (así que nada de cuestionar mi modo de redacción ¬¬) que reencontré hace poco, es el principio de una historia que empecé y me gustaría retomar...se aceptan sugerencias xD

REVÓLVER

Aquí estoy, sentado en la silla del estudio; mi espalda, rígida como el granito, aprieta el respaldo mientras que con los pies hago presión sobre el suelo. La tensión acumulada provoca que una serie de gotas de sudor se derramen precipitadamente por mi frente resbalando por las cejas y fluyendo hacía mi barbilla donde se mezclan con las lágrimas, que me encuentro derramando en el transcurso de su trayecto. Dicha mezcla salobre forma un arco alrededor de mis labios y resbala mojando el cañón del revólver, la mitad del cual, se encuentra alojado en mi boca.

Firmemente amartillo el percutor y pongo el dedo gordo de mi mano derecha sobre el gatillo pero sin llegar a ejercer presión sobre él. En cuestión de segundos me sobreviene una angustia y noto como una arcada sacude mi pecho, automáticamente retiro el dedo gordo del gatillo, no estoy seguro de querer apretarlo todavía y sería un error hacerlo por un movimiento involuntario; siento como la angustia aumenta y retiro el cañón de la boca, me aparto a un lado y empiezo a sentir las contracciones abdominales que avecinan la expulsión precipitada del contenido de mi estómago y posteriormente un cóctel agridulce con ciertos matices salados formado por una mezcla de macarrones, cerveza y sangre tiñe el suelo como una especie de tapiz abstracto, dejándome un regusto entre amargo y ácido en la boca.

Una vez el mareo ya se me ha pasado del todo vuelvo a sentarme en la silla y me encañono de nuevo. Después de plantearme las diferentes formas de apuntarme he decidido que la mejor es la que estoy llevando a cabo puesto que la destrucción casi segura de la mayor parte de la masa encefálica provocará mi muerte instantánea. Repentinamente oigo como alguien golpea la puerta del estudio.

-Cariño, ¿Qué te ocurre, te encuentras bien?

La voz de mi madre me saca instantáneamente de mi ensimismamiento y me hace replantearme por un momento la situación.

-¿Te pasa algo? ¿Puedes abrir la puerta?- La segunda pregunta suena como una orden directa, por su tono de voz da a entender que no tiene ganas de bromear.

Definitivamente me decido a acabar rápido con la situación, de todos modos conforme apriete el gatillo podrán llorar todo lo que quieran junto a mi, aporrear el suelo, clamar al cielo o buscar un culpable; pero eso no cambiará nada y en cualquier caso y para suerte mía no tendré que soportar dicho “paripé”.

-¡Ya está bien, abre la puerta inmediatamente!- A este grito le siguen una serie de golpes propinados a la puerta para despejar la duda de que no le hace ningún tipo de gracia la situación que se le presenta.

-¡Hazle caso a tu madre, abre la jodida puerta o te arrepentirás seriamente!

Este desarrollo precipitado de los hechos me provoca aturdimiento, que es lo que menos necesitaría en una situación como ésta. Intento reflexionar un instante y lo único que consigo es esbozar lo más parecido a una sonrisa que puedo llegar a formar en mi situación actual, me hace gracia imaginar el cambio que provocará en su enfado actual el ver que me he volado la tapa de los sesos cuando consigan derribar la puerta. Tal vez sea cierto que el humor es lo único capaz de mantenernos vivos y acompañarnos hasta el momento mismo de la muerte, en estos momentos mi humor negro es capaz de aislarme en una pompa de ironía al imaginar los sentimientos enfrentados que tendrán que confrontar cuando se enteren de toda la verdad.

Así pues, ya convencido, vuelvo a amartillar el percutor y reposo el dedo gordo de nuevo en el gatillo mientras que con fuerza a modo de calmante muerdo con todas mis fuerzas el cañón hasta notar como unos de mis dientes se quiebra de la fuerza ejercida. Un instantáneo calambrazo de dolor me sube por las encías provocándome un molesto a la par que gracioso hormigueo en la parte baja de la nariz y traduciéndose en una inyección de dolor directa al cerebro que me nubla la vista.

A todo esto mi nerviosismo me permite oír, aunque muy lejanos, como si se tratará de la televisión de una pareja de ancianos vecinos; la serie de puñetazos y patadas que mi padre realiza contra la puerta, la cual no van a conseguir abrir ya que se encuentra asegurada por la cerradura y reforzada por una silla puesta a modo de traba, preparada por si una situación similar a esta se daba.

Finalmente empiezo a pensar en lo que importa, esa serie de condiciones que me han llevado a estar aquí sentado con una pistola en la boca a punto de pintar la pared con mis sesos. Tal vez sea verdad eso que dicen y pueda rememorar todo lo acaecido el tiempo suficiente como para arrepentirme una vez más de aquello que hice, pero bueno…¿acaso podía haber actuado de otra forma? Sí…siempre existe alternativa, en tal caso puede que alguien hubiera acabado el trabajo por mi hace ya tiempo y no me tocase estar ahora aquí pasando este mal trago.

2 comentarios:

  1. Aún no he leído la entrada, porque acabo de llegar y he visto que "conversabas" con tu humilde igual y por no quitaros más tiempo comento ahora, leo después.

    PD: Es sencillo señor Kk's o CrischulinoConYogurt (mi hermano es "a", tu eres "o"): No abandones al blog, el no te lo haría a ti >.<'

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  2. Es inevitable, en cierto modo tan solo con empezarlo ya lo estoy abandonando xD

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